No dejes que tu proyecto empresarial siga paralizado. Al menos, no lo hagas porque tienes dudas de naturaleza administrativa o legal. En AKELA te ayudamos a resolverlas con esta guía del emprendedor con pautas de orientación muy prácticas. Pero, además, dedicamos un capítulo específico a la elección de la forma jurídica y sus correspondientes obligaciones fiscales. Porque en asuntos legales y relacionados con Hacienda, lo mejor es empezar con buen pie desde el inicio. 

 

Los primeros pasos imprescindibles para crear una empresa

Antes de dar el paso definitivo, conviene que hagas un ejercicio de reflexión de los pros y los contras de tu idea. No se trata de ponerte límites, sino de que afrontes esta apasionante etapa con las máximas garantías. Queremos que sea una aventura, pero también que te permita cosechar éxitos. Por eso, detente en estas reflexiones iniciales:

  • Revisa cuáles son tus objetivos al crear una empresa, ¿ganar dinero?, ¿ser tu propio jefe?, ¿tener más libertad? las respuestas a estas preguntas tan básicas te sirven para orientar el tipo de negocio que te encaja.
  • Estructura racionalmente tu plan de negocio, siendo lo más realista posible: ¿con qué medios cuentas?, ¿Cuál es tu competencia? y ¿tu nicho de mercado? 
  • Decide si vas a emprender solo o con socios y, en este caso, cuál es el nivel de implicación que quieres plantearles.

 

El siempre complejo tema jurídico y fiscal: ¿autónomo o SL?

Sabemos por experiencia que esta es una de tus mayores preocupaciones, sobre todo, para aquellos que nunca antes habéis tenido que asumir responsabilidades legales. Sin duda, tu primera gran decisión empresarial es la elección de la forma jurídica de tu empresa. Al principio, básicamente, se trata de optar entre ser autónomo o constituir una Sociedad Limitada. Estas 5 diferencias son la clave para sopesar qué solución responde mejor a tus necesidades empresariales:

1. Trámites de constitución. Los de un autónomo son mucho más baratos y sencillos que los de una SL. También hay una diferencia de tiempo, mientras hacerte autónomo te llevará un día, el proceso de una SL se puede demorar hasta una semana.
 
2. Cuotas y coste de gestión. De nuevo, la contratación de servicios de asesoramiento y gestión de un autónomo es más simple y, por tanto, más barata que la de una SL. Respecto a las cuotas a Seguridad Social, con una SL pagas más de 300 euros mensuales desde el primer momento, nada que ver con los 60 euros/mes de la tarifa plana del primer año como autónomo y las bonificaciones de los años siguientes.
 
3. Impuestos. Como autónomo tienes una tributación progresiva (IRPF), frente al tipo fijo del impuesto de sociedades (15% para nuevas empresas).
 
4. La responsabilidad. En la forma de Sociedad Limitada, como indica su nombre, la responsabilidad se restringe al patrimonio de la misma, mientras el empresario autónomo responde con todo su patrimonio personal
 
5. Financiación. El acceso a los créditos y otras formas de financiación es mucho más complicado para los autónomos que para una SL, aunque al final depende de los avales o garantías que puedas aportar.

Nuestra guía del emprendedor solo tiene el objetivo de contribuir a impulsar cualquier proyecto empresarial. Porque tú ya has hecho lo más difícil, tener esa idea única. Para darle forma, cuenta siempre con el asesoramiento de nuestros expertos, en AKELA cuentas con un apoyo incondicional.

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